Ni soy Schwarzenegger en Terminator ni pretendo entrar “como un elefante en una cacharería”, pero después de cinco años sin escribir en este humilde blog me veo en la obligación moral y física de darme un desahogo y volver a escribir sobre un montón de cosas que espero pueda llamar la atención de quien invierta unos minutos en su lectura.
Tenía ganas de un “púlpito” para dirigirme a la gente y me lo he vuelto a crear. No pretendo aburrir con largas disertaciones filosóficas ni políticas ni nada por el estilo, más bien, todo lo contrario. Soy lo que soy y no oculto ni mis filias ni mis fobias pero, al menos, pretendo hablar claro y sin tapujos. Estoy harto de lo políticamente correcto y de tantos “paños calientes” a la hora de expresarse. Hoy tenemos un ejército de ofendidos de lo que dice o hace el prójimo mientras que no aplican la misma vara de medir para ellos mismos. Hablar claro, dando la cara, se ha vuelto en algo poco habitual y se encuentra, casi, en peligro de extinción.
En estas renovadas líneas hablaré de política (en todos los ámbitos geográficos y, sí, también la local) de economía, de fútbol y hasta de música y siempre intentaré huir de convencionalismos y de ir a favor de corriente.
El reinicio de este blog llega en un momento, uno más, de una tremenda vorágine política y polarización. Se juzga al Fiscal General del Estado, ¡SÍ!, al Fiscal General del Estado, dimite el Presidente de la Generalitat Valenciana y Pedro Sánchez sigue atrincherado en la Moncloa aguantando la respiración para conseguir un día más de poder mientras sus dirigentes regionales, Page incluido, sobre todo Page, no mueven un voto para librarnos del presidente más nefasto que este país haya podido tener en toda su historia.
Un mediocre, narcisista y ególatra, como es Pedro Sánchez, tiene una hoja de ruta que le lleva a saltarse todas las normas, escritas o no escritas para perpetuarse en el poder, pero lo que “no me trago” es que los le rodean, los denominados barones, no muevan un dedo para salvar a este país del peor presidente de gobierno del mundo libre.
